Wednesday, March 19, 2008

Café Müller


La densidad y el dramatismo de esta obra la hacen por si misma respirar como ahogada, cada instinto vital exagerado en un suplicio perpetuo, ese balbuceo de gestos que se cuelgan de un vestido, de una figura ingrávida y delgada, de una presencia suspendida y febril . Una alucinación que agota toda posibilidad de realidad, realidad mítica e incociliable que absorve toda la luz, abrazos al vacío, el amor y su consentimiento, el cuerpo que es un arma fría, alguien resbalando por las paredes, alguien que cae y no se dispersa. Cualquiera, intentando corregir el drama que es la vida, otros que protestan y usan pelucas rojas y zapatos verdes de tacón, juntándose allí, evitando mesas y sillas vacías, vigilando el paso del otro y tan solos y tan secretos. Mírese, donde no hay ojos siempre hay obscuridad y una rara palidez, repetirse hasta el cansancio, desvirtuarse, perder la sincronía, la habilidad ha caído lejos y lo único que es real es el sufrimiento, el dolor de pegarse al otro, la libertad de desnudarse y no quejarse de frío, ni de sed, ni de hambre, ni de inmunidad. Pina Bausch, ¿donde me has sembrado esta tentación obscura?, ¿a donde voy ahora y a quién buscaré? si yo también me arrastro pero nunca me voy, aún no me voy.


2 comments:

// Andres said...

es oscuro el corazon de la alcachofa?, si alguien lo ha visto, esplendido sera como el blogueo este que estaremos asiduos empiezas bien con la Bausch, que manera de expresarse!!! xdtep

T said...

"Una alcachofa, bien armada de escamas y espinas, sueña con una carrera como guerrero, pero su destino no es la batalla, sino la cocina, donde tiene que rendir su tierno corazón"...suerte